Según los reportes de la agencia Salud Pública Francia, en los últimos dos días la cantidad de personas ingresadas aumentó en casi 800, 501 el martes y 280 ayer, para confirmar el auge de la tensión, que afortunadamente no se manifiesta igual para las camas ocupadas por pacientes en cuidados intensivos.
De acuerdo con la propia fuente oficial, los seres humanos atendidos por formas graves de la enfermedad son 941, una cifra que no ha variado mucho desde la irrupción el mes pasado de la llamada octava ola de contagios.
El lunes 3 de octubre estaban hospitalizadas 15 mil 166 personas, de ellas 843 en cuidados intensivos.
Otro indicador en franco deterioro es la incidencia de la Covid-19, situada en 576 infectados por cada 100 mil habitantes, tasa que a comienzos de septiembre se encontraba por debajo de 200.
Respecto a los contagios diarios, Salud Pública Francia confirmó el martes 94 mil 753 y 67 mil 948 la víspera, un panorama preocupante, que contrasta con la sensación de normalidad imperante en el país.
El Gobierno puso en práctica a principios del mes una nueva campaña de vacunación, centrada en los seres humanos vulnerables y los mayores de 60 años, mientras expertos y autoridades han incrementado el llamado a usar la máscara en el transporte público y los lugares muy concurridos.
Para la infectóloga Anne-Claude Crémieux, si bien deben retomarse medidas preventivas, la octava ola de contagios provocará en el país un impacto sanitario moderado, al no tener su origen en una nueva variante del coronavirus SARS-CoV-2.
A juicio de la especialista del hospital parisino Saint-Louis, ese será el escenario, a menos que en los próximos meses irrumpa una variante del patógeno.
Las siete primeras olas fueron el resultado de la emergencia de variantes o de subvariantes, de ahí la gran cantidad de casos, abundó.
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