En declaraciones exclusivas a Prensa Latina, el experto, quien moderó en la jornada un panel sobre el tema en la Conferencia Mundial Nuestro Océano 2023, explicó que ese ecosistema no es un acuario, en el que los humanos observan las especies a través de un cristal.
La comparación hecha, dijo, tiene que ver con la necesaria participación de las personas que formamos parte del océano y de las soluciones y compromiso de políticas dirigidas a la sostenibilidad de su flora y fauna.
Al respecto indicó que la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) estima que el 100 por ciento de los recursos marinos deben estar bajo gestión, basada en la ciencia y las evidencias.
En ese sentido mencionó buenos ejemplos en naciones como Estados Unidos, donde el 92 por ciento de las pesquerías son consideradas no sobreexplotadas, cuando a nivel global ese indicador es apenas el 65 por ciento.
En esta VIII Conferencia, FAO presentó el proyecto Transformación Azul, que se basa fundamentalmente en que el sector de la pesca y la acuicultura esté acompañado de nuevas estrategias sobre los cambios dramáticos acaecidos en los últimos 40 años.
La acuicultura por ejemplo, dijo, pasó de la nada a producir tanto pescado para la alimentación humana que incluso superó los niveles de la pesca tradicional en alta mar.
Por eso es que decimos que la transformación ya está en curso, pero la FAO pretende mejorar y asesorar su direccionalidad, que se baja en tres objetivos, uno de ellos es que toda la actividad esté gestionada, lo que garantiza su sostenibilidad.
Por otro lado, abogamos porque el desarrollo y la expansión de la acuicultura en la región y el mundo priorice particularmente las zonas con deficiencias alimentarias.
Y en tercer lugar, desarrollar la cadena de valor que incluye reducir pérdidas, que los pescadores reciban justa retribución, la inclusión del pescado en estrategias alimentarias nacionales y educar al consumidor sobre los beneficios del alimento acuático.
Acerca del rol de Panamá y la región latinoamericana y caribeña, Barange precisó que produce apenas el 2,3 de la acuicultura a nivel mundial, por lo que consideró es amplia su capacidad de crecimiento.
De la región, el experto alabó experiencias como la de Argentina, donde las políticas públicas permiten alinear los indicadores de hambre y nutrición con los del desarrollo de la acuicultura.
Cono parte de su estadía en el istmo, Barange visitó centros de Seguimiento Pesqueros que la Autoridad de los Recursos Acuáticos de Panamá, en los que destacó la utilización de un moderno sistema de monitoreo satelital para combatir la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada.
El funcionario indicó que la FAO lleva años trabajando con Panamá, sobre todo, en la implementación del acuerdo de medidas de Estado Rector de Puerto y ahora la implementación de la nueva Ley de Pesca, de 2021.
El representante de la FAO reconoció que el país canalero demostró cómo ha cambiado el control e inspección; y los resultados se verán reflejados en las conversaciones que tengan con la Unión Europea y cualquier otro organismo o nación interesada en esos productos pesqueros.
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