La tasa inflacionaria descendió hasta el 3.04 por ciento en agosto de este año luego de que en igual fecha de 2022 marcaba un 7.66 por ciento, según las estadísticas del Banco Central de Reserva.
Pese a esos guarismos, los salvadoreños resienten en su economía familiar el fuerte impacto de la crisis del país con un sostenido aumento en los precios de la canasta básica que ya sobrepasó los 250 dólares en el costo de los alimentos fundamentales. Por otra parte, la economía de El Salvador crecerá un 2.1 por ciento en 2023, según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, aunque en 2024 la proyección indica una caída hasta el 1.8 por ciento.
Se producirá una fuerte desaceleración para el próximo año por el complejo panorama económico internacional que incide en América Latina y el Caribe, agregó el informe.
En el caso del pequeño país centroamericano la organización internacional mejoró su previsión de dos por ciento en abril pasado a 2.1 por ciento, algo que coincide con el rango estimado por el Banco Central de Reserva, en una tasa de un dos y un tres por ciento.
En este escenario, la ministra de Economía, María Luisa Hayem, dijo que influyó en la baja inflacionaria la fijación temporal de precios de la electricidad, los combustibles, y el gas licuado de petróleo, la exención de impuestos de importación alimentos e insumos agrícolas, y un despliegue nacional de verificaciones de precios.
En los datos destacados por el gobierno, El Salvador es el segundo con menor índice inflacionario por detrás de Costa Rica que ubicó su tasa inflacionaria en un -1.87 por ciento para el octavo mes de este año, a la zaga se encuentra Guatemala con un registro de 4.47, Honduras con un 5.71, y Nicaragua como la nación centroamericana más afectada con un 7.58.
Sin embargo, en contraposición a la información oficial, hay sectores de la población que manifiestan frustración por los altos precios de los alimentos. Armando, un empleado de un condominio residencial ejemplificó de manera precisa. “Antes me comía entre seis y ocho pupusas, el platillo nacional, y ahora solo puedo consumir dos”.
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