Recordó las grandes manifestaciones de protesta del verano pasado en ese país. Eso fue un ejemplo de indignación, con la presencia del centenario concepto de nacionalidad, cuestionando totalmente al gobierno de Puerto Rico y la actitud de Estados Unidos, acotó el también Representante del Movimiento Independentista Nacional Hostosiano (MINH).
En entrevista exclusiva con Prensa Latina, González señaló que los estragos de huracanes, terremotos y la pandemia de la Covid-19 desnudaron la desastrosa realidad de Puerto Rico, isla señalada otrora como supuesta “Vitrina del Caribe”.
Denunció en ese sentido el abandono de Washington y de las propias autoridades puertorriqueñas del denominado Estado Libre Asociado (ELA) ante el poderoso huracán “María” del 2017 y el violento terremoto de enero de este año.
El independentista explicó que numerosas escuelas, hospitales, iglesias y comercios, así como viviendas, fueron destruidas por María, huracán que provocó la muerte de unas cinco mil personas. El país estuvo sin energía eléctrica durante varios meses, apuntó.
Recordó asimismo que el terremoto, de 6,4 grados de intensidad en la escala de Richter, fue seguido de fuertes y numerosas réplicas que también causaron grandes daños a la isla.
Ahora, dijo, estamos sometidos, como el resto del mundo, a la pandemia de la Covid-19, que ya registra unos 43 mil pacientes y más de 600 víctimas fatales en Puerto Rico, con una población estimada en 3,3 millones de habitantes y 5,2 millones de nacionales en la diáspora.
González insistió en que el enfrentamiento y manejo de estos desastres naturales y sanitarios es muy cuestionado en su país por tardío, ineficiente y costoso.
Siguen el esquema estadounidense, abriendo la economía, pero pasando a un segundo plano la salud del pueblo, agregó.
El abandono acumulado de Washington y de los gobernantes puertorriqueños, marcados por la corrupción, están desnudando la realidad del país, revelando su pobreza y el enorme deterioro de lo que alguna vez fue señalado como “joyita y ejemplo de país para el Caribe y América Latina”.
Reveló la pobreza de Puerto Rico -que estaba tapada, callada- con muchos problemas sociales, de vivienda, desempleo, deterioro de la red eléctrica, del servicio del agua, de carreteras y puentes, precisó González.
Opinó que por esto, aumentó la emigración de los puertorriqueños, como una alternativa de escape económico, aunque, apuntó, muchos de ellos ya volvieron a la isla.
El famoso Estado Libre Asociado no funciona. Hoy Puerto Rico es un país en quiebra, con una millonaria deuda acumulada, un funcionamiento típico de la colonia, dijo.
Es importante señalar –subrayó- la visión que tiene el gobierno de Estados Unidos sobre Puerto Rico, ese menosprecio, comenzando con el propio presidente, Donald Trump, actitud convertida en una política pública.
Preguntado si espera algún cambio tras las elecciones de Estados Unidos (y de Puerto Rico) el venidero 3 de noviembre, González consideró que no habrá mudanza alguna, aun cuando la actual administración, muy desprestigiada, fuera reemplazada por la oposición. En realidad, sería una alternancia entre los dos partidos coloniales.
El delegado puertorriqueño planteó además que hay un agotamiento político y económico y un clima de “más de lo mismo”, por lo que estimó que habrá un alto nivel de abstencionismo, como ocurrió en los comicios del 2016.
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