En los comentarios, esas fuentes coinciden en señalar que ese nuevo suceso revela la hipocresía de las políticas de Holanda y Occidente con relación a sus alegaciones de lucha antiterrorista y la supuesta protección de los derechos humanos en Siria.
De igual forma, documentan expedientes que revelan el involucramiento de dicho Gobierno en el apoyo a los terroristas en Siria durante años, al proporcionarles equipos tecnológicos para telecomunicaciones, medios logísticos militares y cientos de camiones, entre otros vehículos.
Recientemente el propio Rutter, indican, admitió que obstruyó las investigaciones de una comisión de investigación en el Parlamento holandés, hace aproximadamente dos años.
La cancillería siria insistió en las denuncias al respecto y puntualizó que el gobierno holandés no tiene el derecho de criticar y hablar de derechos humanos, después de revelarse ante la opinión pública esos escándalos de apoyo y financiación a organizaciones terroristas.
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