Criticado por el lento avance de la campaña, el gobierno francés decidió autorizar a los médicos generalistas poder vacunar en sus consultas y también en los centros de trabajo, incluyendo aquellos empleados de entre 50 y 64 años que sufran comorbilidades, si lo desean.
Cerca de 30 mil médicos se ofrecieron para suministrar una vacuna en forma de gotas, fabricada por el laboratorio AstraZeneca, a pesar de los efectos secundarios observados en numerosos casos entre los profesionales de los centros sanitarios a los que fue aplicado el medicamento.
De acuerdo con la declaración de la Agencia Francesa del Medicamento, estos efectos secundarios ‘no ponen en duda la relación beneficio-riesgo de la vacuna’, y sus síntomas son ‘similares a los de la gripe, a menudo de gran intensidad (fiebre alta, dolores musculares, dolores de cabeza)’, señaló.
Las dosis de esta vacuna deberán ser administradas en un lapso de tiempo de cuatro a 12 semanas, pero según las autoridades sanitarias es absolutamente necesario administrar una segunda dosis dentro de ese periodo.
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