Sin ofrecer muchos detalles, el funcionario precisó a periodistas tras una reunión del Consejo de Ministros que parece posible pensar en una salida del túnel, declaraciones para muchos sorprendentes, en un contexto marcado por el auge de las cepas mutantes del coronavirus SARS-CoV-2 y de los llamados a un nuevo confinamiento para controlarlas.
De acuerdo con el vocero, el regreso de la vida social, con la reapertura de los lugares que la identifican, es un horizonte a considerar y en el cual trabaja el ejecutivo.
Desde finales de octubre en Francia están cerrados los restaurantes, los bares, los museos, los teatros, los cines y otros lugares por el azote de la Covid-19, enfermedad responsable de más de 20 mil contagios a diario y de la muerte de 87 mil seres humanos en el último año.
Attal reconoció que antes de llegar al momento de relajar las restricciones, el país podría enfrentar tiempos complicados, mientras avanza el proceso de vacunación, que acumula tres millones de personas inoculadas con al menos una de las dosis de los agentes inmunizantes.
Mañana el primer ministro Jean Castex se dirigirá a los franceses, con la posibilidad de que el gobierno decrete un confinamiento los fines de semana en algunos de los 20 departamentos considerados con peor situación sanitaria, entre ellos esta capital.
El presidente Emmanuel Macron defiende la política de un retorno a la cuarentena como último recurso, privilegiando los cierres locales en lugar de los generales, lo cual ya fue aplicado desde el fin de semana pasado en la norteña ciudad de Dunquerque y la sureña de Niza.
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