Wang Wenbin, vocero del Ministerio de Relaciones Exteriores, urgió a Washington a escuchar el reclamo de la comunidad internacional al respecto e inmediatamente levantar las políticas coercitivas, impuestas bajo el pretexto de los derechos humanos.
‘Esos movimientos son ampliamente criticados (…) Los hechos demuestran que las sanciones unilaterales impactan el orden económico y político, y el sistema de gobernanza global’, indicó.
Según enfatizó el portavoz de la Cancillería, la Casa Blanca socava así los esfuerzos de dichas naciones por movilizar recursos, expandir la economía y mejorar el bienestar de la población.
Calificó esa postura de una amenaza al derecho a la vida, la autodeterminación y al desarrollo, pero también una violación continua, sistemática y a larga escala de los derechos humanos.
‘Con la pandemia de Covid-19, las sanciones unilaterales condujeron a escasez de medicinas y alimentos para decenas de millones de personas, pusieron en riesgo la salud y la vida, especialmente de los grupos vulnerables, y exacerbaron la pobreza, el hambre y la desigualdad’, añadió.
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