La medida de suspender las clases presenciales por un contagio inicial reportado en el aula en cuestión solo es aplicable en los 19 departamentos del país, incluida esta capital, sometidos a un tercer confinamiento en respuesta al deterioro de la situación epidemiológica, en particular el aumento de los casos y los pacientes en cuidados intensivos.
En medio de críticas y reclamos de acciones más fuertes ante la tercera ola de la pandemia, el gobierno insiste en que el cierre de las escuelas es un último recurso, postura ratificada en días recientes por el presidente Emmanuel Macron y el ministro de Educación, Jean-Michel Blanquer.
Francia lidia con un empeoramiento de la crisis a partir del avance de las cepas mutantes del coronavirus SARS-CoV-2, que desde hace semanas dominan, sobre todo la reportada en el Reino Unido.
Las escuelas sufren el impacto de este escenario, y la cifra de alumnos contagiados ascendía el viernes a 21 mil, seis mil más que la informada siete días antes.
Respecto a las aulas cerradas, pasaron en ese mismo período de dos mil 18 a tres mil 256, de las 528 mil 400 existentes en territorio galo.
De acuerdo con el SNES-FSU, el principal sindicato de profesores de colegios y liceos, la tercera ola de la pandemia ya azota a Francia, por tanto, no deberían retrasarse por razones políticas las medidas para proteger a los niños y maestros, lo cual calificó de irresponsable.
Por su parte, el diputado y secretario nacional del Partido Comunista Francés, Fabien Roussel, defendió hoy el cierre de las escuelas, al considerar la gravedad de la situación imperante.
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