En el encuentro de dos días participaron los cancilleres de Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón y el Reino Unido, y representantes de Australia, Corea del Sur, India y Sudáfrica en calidad de invitados, como prueba de la creciente influencia geopolítica de la región Indo-Pacífico y del interés particular de Londres, anfitrión de la reunión, de fomentar sus relaciones post-Brexit con el sudeste asiático.
Al término del cónclave, que se desarrolló bajo estrictas medidas de control sanitario para evitar la propagación de la Covid-19, los participantes coincidieron en que para acabar con la pandemia actual se necesita un enfoque abierto, transparente y multilateral.
Apoyamos el fortalecimiento de los sistemas de salud y un acceso equitativo a las vacunas, los tratamientos y los diagnósticos, por lo que redoblaremos nuestro apoyo a la gente que lo necesita, asegura la declaración final.
El texto se limita, sin embargo, a saludar la promesa anterior del G7 de aportar 10 mil 700 millones de dólares a la lucha contra la Covid-19, y a exhortar a sus miembros a incrementar ese apoyo financiero, aunque sin ofrecer cifras concretas.
Reconocemos el profundo impacto económico, social y político de la pandemia en países y poblaciones vulnerables, asevera la declaración, que dedica en cambio una buena parte de sus 87 puntos a acusar a China, Rusia, Irán, Corea del Norte y otros países de ser una amenaza para el orden global que propugnan las siete potencias occidentales.
A Moscú, por ejemplo, lo reprendieron por presuntas violaciones a los derechos humanos, lo responsabilizaron de la volátil situación en la frontera con Ucrania, y lo acusaron de pretender desestabilizar el sistema internacional con amenazas cibernéticas y campañas de desinformación.
En el caso de China, salieron a relucir los supuestos abusos de las libertades civiles en Xinjiang, el Tíbet y Hong Kong, la propiedad intelectual y las prácticas que atentan contra los ‘sistemas económicos libres y justos’.
Pese a las críticas, el G7, que también llamó a la República Popular Democrática de Corea a abstenerse de realizar provocaciones y a retomar los canales diplomáticos con el objetivo explícito de lograr su desnuclearización, se pronunció por mantener una relación estable con Rusia y por cooperar con Beijing en la lucha contra el cambio climático y en la solución de otros retos globales.
Nos comprometemos a trabajar juntos, y con nuestros países amigos y el sistema multilateral, en conformar un futuro más seguro, limpio, libre y justo para el planeta, anunciaron los cancilleres.
La situación en Libia, Myanmar, Siria, Etiopía y el combate al cambio climático también ocuparon espacios en las discusiones, que sirvieron de antesala a la cumbre de jefes de Estado o Gobierno de las siete potencias prevista para desarrollarse en junio, también de forma presencial, en la región inglesa de Cornualles.
(Tomado de Orbe)
















