En medio de una creciente preocupación por el avance de la variante Delta del patógeno, mucho más contagiosa, el ejecutivo prepara un proyecto de ley para que se vacunen todas las personas que laboran en hospitales y centros médico-sociales, en particular los hogares de ancianos, según un reporte de la cadena Franceinfo.
Por su parte, el canal BFM TV informó que el primer ministro Jean Castex activó una consulta con parlamentarios sobre la posibilidad de establecer la inmunización obligatoria en el sector sanitario, sin descartar extenderla a otros.
De acuerdo con la fuente, Castex también pidió valoraciones a autoridades locales.
Esta semana, el ministro de Salud Olivier Véran expresó preocupación por la elevada cantidad de personal sanitario sin vacunarse, cuando, a su juicio, debería dar el ejemplo.
Véran señaló que la cepa Delta representa en la actualidad en Francia un 20 por ciento de los contagios, pero en un tiempo que no definió, será dominante.
Una encuesta de Odoxa-Backbone publicada ayer por el diario Le Figaro muestra que seis de cada 10 franceses apoya la vacunación obligatoria contra la Covid-19 para el personal de salud.
Después de llegar con antelación a la meta del 15 de junio de 30 millones de seres humanos con al menos la primera dosis recibida, el gobierno fijó el objetivo de alcanzar los 35 millones con las dos inyecciones administradas para finales de agosto.
Datos oficiales reflejan que 34 millones 103 mil personas recibieron al menos la primera dosis, más de la mitad de la población, mientras 23 millones 270 mil las dos, un 34,5 por ciento.
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