Uno de los primeros en reaccionar ante los actos del pasado domingo fue el Colectivo Manuel Galich, el cual manifestó el acompañamiento incondicional al pueblo y Gobierno cubanos y denunció como detonante el bloqueo de Estados Unidos por casi 60 años.
‘Cuba no está sola’ tituló su pronunciamiento la organización guatemalteca, la cual condenó esta nueva intentona reaccionaria.
‘Ellos pretenden instalar en la mente de la población la idea de que para resolver la crisis en el contexto de la pandemia de la Covid-19, es necesario que la comunidad internacional decrete un corredor humanitario, cuyo objetivo sería lograr el ingreso de tropas extranjeras con el pretexto de auxiliar al pueblo’, alertaron en su comunicado.
Similar respuesta emitió la Coordinadora de solidaridad con Cuba, a la que agradeció, además, su ayuda en salud con las brigadas médicas que por 23 años han estado ininterrumpidamente en los lugares más intrincados de la geografía guatemalteca.
Su adhesión llegó de conjunto con la Red de Intelectuales y Artistas en Defensa de la Humanidad, capítulo Guatemala, y ambas exigieron al Gobierno estadounidense poner fin al criminal bloqueo, y abstenerse de intervenir en los asuntos internos de la Isla.
En otra arista de análisis, el Movimiento Progresista Tejiendo Pueblos se sumó también a la denuncia del ficticio apoyo humanitario a Cuba desde Estados Unidos, el cual consideraron una intervención maquillada.
En el texto, preguntan ‘por qué motivo, en lugar de atacar y generar zozobra y matrices de opinión en contra de Cuba, no se elimina el bloqueo y se respeta la autodeterminación de los cubanos a vivir en paz, a desarrollarse con el sistema que el pueblo ha decidido, defendiendo su derecho a ser soberanos y libres’.
Las acciones de solidaridad con la nación caribeña incluyeron un plantón frente a la embajada de la nación caribeña en esta capital ante convocatorias en redes sociales a desacreditar la Revolución y su obra humanitaria.
Sin embargo, hasta allí solo llegaron amigos chapines, muchos beneficiarios de la labor de las Brigadas Médicas, residentes cubanos y hasta jefes de bancadas en el Congreso como el Movimiento Político Winaq y Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca.
Las voces a favor de la isla se sintieron desde el altiplano occidental, integradas en el Movimiento Tzuk Kim Pop, el colectivo kakchiquel Pueblos y Educación Popular y la Confederación Sindical Nacional Social y Obrera Guatemalteca.
También del Seminario Permanente de Pensamiento Crítico y el Seminario de Estudios Latinoamericanos Fidel Castro y Programas Transdisciplinarios de Estudios del Instituto de Investigaciones de la Escuela de Historia de la Universidad de San Carlos de Guatemala y de la Asociación José Martí de cubanos residentes en esta nación centroamericana.
rgh/mmc


















