Según indicó el Instituto Nacional de Vulcanología y Sismología, su epicentro se localizó frente a las costas de la provincia de Batangas y a 98 kilómetros de profundidad, lo cual explica sus atenuados efectos.
La agencia de mitigación de desastres envió equipos de rescate a varios puntos de esta capital en respuesta a llamadas de los residentes, pero todo quedó en el susto y a una madrugada de desvelos, pues posteriormente se produjeron algunas réplicas.
Formada por unas siete mil islas, Filipinas se asienta sobre el Anillo de Fuego del Pacífico, que al concentrar algunas de las zonas de subducción más importantes del planeta, lo convierte en escenario de frecuentes y violentos fenómenos sísmicos y vulcanológicos.
En el archipiélago ocurren unos siete mil temblores al año, la mayoría moderados.
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