El lema en esta ocasión recuerda la tragedia ocurrida un 8 de marzo de 2017 en el Hogar Seguro Virgen de la Asunción, donde murieron calcinadas 41 niñas y adolescentes a consecuencia de un incendio en ese centro bajo protección estatal, y otras 15 quedaron con graves quemaduras y secuelas sicológicas.
Un pequeño altar en su recuerdo en el centro del parque, denominado Plaza de las Niñas, aglutinó a diversas organizaciones y población en general en respaldo a la convocatoria lanzada por la Coordinadora 8 de Marzo en las redes sociales.
Hasta allí llegaron dos marchas que partieron desde la Corte Suprema de Justicia y atravesaron varias arterias capitalinas importantes, como la Sexta Avenida, para llamar la atención sobre los muchos flagelos que afectan la vida diaria de las mujeres y niñas guatemaltecas.
Además de las ya tradicionales denuncias contra la violencia sexual y los femicidios, las participantes solicitaron la liberación de las operadoras de justicia Leydi Santizo, Siomara Sola, Paola Escobar, Aliss Morán y Virginia Laparra, antiguas integrantes de la Fiscalía Especial contra la Corrupción y de la Comisión Internacional contra la Impunidad.
Asimismo, el fin del asedio contra la jueza de Alto Riesgo, Erika Aifán, quien podría perder su inmunidad en los próximos días, después de varias acusaciones de grupos afines a mantener la cooptación del sistema.
«Aquí estamos presentes en la lucha contra la corrupción, por la justicia de aquellos casos del pasado y del presente, hoy estamos diciendo cero tolerancia a la violencia contra las mujeres, cero tolerancia a la violencia sexual contra las niñas», fueron demandas escuchadas en las intervenciones.
¡No fue el fuego, fue el Estado!, se leía en algunas de las pancartas colocadas alrededor del altar de las niñas para no olvidar lo ocurrido hace cinco años, bajo el gobierno del expresidente Jimmy Morales, sin que aún los principales implicados en los hechos vayan a juicio.
Las actividades culminarán esta tarde-noche con la presentación de la Antología 56 altares, filos y espejos, en homenaje a las víctimas del Hogar Seguro, que encontraron en el fuego el castigo por haberse atrevido a revelarse a tantos malos tratos y violaciones en un lugar donde supuestamente encontrarían refugio.
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