Si no se reinicia el trabajo en las tuberías, a través de las cuales se transportan los portadores de energía desde Rusia a Alemania, habrá aún más problemas, y es muy probable que los precios se disparen, aseveró Åsland ante la televisión en esta capital.
De acuerdo con el Ministro, el riesgo de introducir el racionamiento de electricidad en Noruega es pequeño, pero aún existe.
Además, un ajuste en otros países también tendrá graves consecuencias para el reino.
La única garantía de que no habrá que recurrir a esta medida solo puede ser una alta producción y un suministro ininterrumpido de petróleo y gas a Europa, consideró Åsland.
Desde el 15 de junio, la compañía rusa Gazprom redujo el flujo a través de Nord Stream en un 60 por ciento.
Directivos de la empresa explicaron esto por retrasos en los trabajos de la alemana Siemens, que debido a las sanciones canadienses contra la empresa rusa, no puede devolver de reparación la turbina de la estación compresora de Portovaya.
La semana pasada, el problema se resolvió: Canadá acordó enviar la turbina a Alemania, que la transferirá a Rusia, pero la compañía aseguró que no había recibido ningún documento al respecto.
Desde el pasado 11 de julio, el gasoducto se encuentra totalmente parado por mantenimiento programado, que tendrá una duración de 10 días.
Algunos países, incluidos Alemania y Austria, expresaron temores de que después de la finalización del trabajo, los suministros de gas puedan disminuir o incluso detenerse.
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