Después de examinar imágenes de los daños publicadas por el diario sueco Expressen, el experto asumió que la tubería no se oxidaría porque el agua a una profundidad de 80 metros no contiene mucho oxígeno.
De acuerdo con él, la corrosión dentro de la tubería también es limitada, y sugirió que la explosión provocó un alza de presión, la cual podría incitar daños en las secciones de Nord Stream ubicadas a cierta distancia de la escena.
Sin embargo, en su opinión, pueden eliminarse al elevar ligeramente la tubería por encima del lecho marino, después de lo cual entrarán en juego los buzos-soldadores, pata unir una nueva pieza de tubería.
Finalmente, la tubería se vacía, las curvas se limpian de suciedad y hollín, se soplan y se secan, y se podrá reanudar el suministro de gas nuevamente, consideró el especialista danés al asegurar que el trabajo solo tomaría varios meses.
El pasado 26 de septiembre, la empresa Nord Stream 2 AG, operadora del gasoducto homónimo ruso, anunció una fuga de combustible por causas desconocidas en una de las dos tuberías de la infraestructura cerca de la isla danesa de Bornholm.
Más tarde trascendió que las dos líneas del gasoducto paralelo Nord Stream 1 también habían sido dañadas.
El Servicio de Inteligencia Exterior de Rusia catalogó las explosiones de ataques terroristas, y el 30 de septiembre reveló que tenía pruebas que apuntaban a la implicación de determinados países occidentales.
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