La Gran Barrera, declarada en 1981 Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, sufrió a principios de año un blanqueo masivo de corales provocado por el calentamiento de las aguas, el sexto desde 1998, por el cambio climático y a pesar de las condiciones del fenómeno de La Niña, que ayuda a enfriar las aguas.
«Si protegemos los Arrecifes, protegemos nuestro futuro», indicó la ministra australiana del Ambiente y Agua, Tanya Plibersek, en un comunicado donde se cifra la aportación en unos 128 millones de dólares.
El dinero servirá para mejorar la calidad de las aguas y mitigar el corrimiento de sedimentos, replantar nuevos corales, la restauración de ecosistemas como humedales y pastizales marinos críticos para la reproducción y alimentación de animales marinos, entre otros, según un comunicado del Ministerio del Ambiente.
El Gobierno australiano, en línea con un Plan Sostenible de Largo Plazo para la Gran Barrera hasta el año 2050, trabajará con las comunidades indígenas y el sector de la pesca comercial para reducir la muerte accidental de animales en las redes, agrega el documento.
A finales de 2020, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza modificó la calificación sobre la salud de la Gran Barrera de Coral de «preocupación significativa» a «crítica», la peor calificación de conservación.
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