Darabad deviene una de las rutas de senderismo más populares de la capital persa que muchos pretenden escalar hasta lo más alto, recorriendo parte de la cordillera de igual nombre que se hermana con la de Tochal, en la franja montañosa de Alborz, al sur del mar Caspio.
Justo en las primeras jornadas del invierno el camino se torna difícil rumbo a conquistar la cima, pero de donde viene uno de los escaladores se afirma con frecuencia que querer es poder y avanzar es la única alternativa.
Se logra recorrer la angosta vía, casi personal por momentos, siguiendo las pistas escritas en sus rocas y guiados de un cable de acero que permite no perderse entre los cruces de cascadas del frío río, los pinos, las cuevas y los charcos de agua congelada del sendero.
La travesía inició a las tres de la madrugada, las luces del teléfono sirvieron de linternas para poder avanzar en la oscuridad, evitar resbalar en la nieve y alejar del trayecto a diversos animales que distinguen la zona, entre los que resaltan zorros, lobos, perros y gatos salvajes.
Desde lo alto, junto a tanta nieve, divisamos el amanecer apreciado minuto a minuto a la par del ascenso hasta la cúspide y durante los descansos ingeríamos frutos secos y agua que permitían recargar las fuerzas para seguir el rumbo.
HABLAR DE CUBA EN LAS ALTURAS
Durante el descenso encontramos a un señor de 60 años, quien aseguró subir esta elevación todas las semanas y verle en el desempeño por las empinadas rocas demuestra la certeza de sus palabras, se nombra Hamedani Chechani y desde hace casi 30 años vive en esta capital.
En medio del encuentro apreció vernos retornar del cerro en las primeras horas, recordó su etapa de juventud en su natal Hamedan y al saber de la procedencia de su interlocutor, recordó el primero de enero de 1959, fecha en que triunfó el proceso revolucionario de la nación caribeña. Habló de Fidel Castro, líder de la revolución triunfante antillana y de cuánto su liderazgo inspiró acciones posteriores como los procesos libertarios en América Latina y el caso particular de la Revolución Islámica de Irán en 1979.
Chechani hacía un alto en su trayecto para este diálogo con un grupo de jóvenes solidarios con Cuba que venían de regreso de la cúspide de la elevación, a unos dos mil 500 kilómetros por encima del nivel del mar.
El escalador les recomendó a los más jóvenes mantener vivo el legado de Fidel de poner siempre al hombre como centro de los intereses de las sociedades y preocuparse por mejorar las verdaderas condiciones de vida de todas las personas.
Cuba y la República Islámica de Irán mantienen relaciones diplomáticas ininterrumpidas desde el 8 de agosto de 1979, por lo que suele suceder que muchos pobladores locales conozcan bien de cerca las realidades de la isla y sus ideales de lucha por un mundo mejor.
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