Foto: Ileana Piñeiro
En diálogo con Prensa Latina sobre las acciones de la organización sin fines de lucro creada en 1945, precisó que el proyecto “Copain du Monde” (Amigo del Mundo) es una de las vías para enseñar a los niños a ser solidarios y a interactuar con otros de cualquier parte del planeta sobre la base de la tolerancia y la paz.
Todos los años, el SPF desarrolla la iniciativa “Le Village Copain du Monde” (El Pueblo Amigo del Mundo) con alcance nacional e internacional para promover valores que pueden ayudar a la humanidad a ser un mejor espacio, alejado de las guerras y del odio.
La cultura, el deporte, el amor por la naturaleza y la protección del medioambiente representan en esos campamentos un lenguaje común, que borra barreras idiomáticas y geográficas, explicó Makowski.
A través de espectáculos, el dibujo, la danza o el grafiti, niños de entre nueve y 13 años viven una experiencia extraordinaria que les permite actuar como portadores de la solidaridad en sus comunidades, lo cual –afirmó- ha sido demostrado en estudios e investigaciones.
De acuerdo con la secretaria nacional del SPF, los pueblos Amigos del Mundo son un espacio abierto y de mucha seguridad para los pequeños, que suele durar de 10 días a dos semanas, con ediciones y representantes de Europa, América Latina y África.
El año pasado organizamos varios, uno en El Salvador con niños locales y de Guatemala, México, Nicaragua y Francia, otro en Normandía con participantes de Palestina y Madagascar, también en Sudáfrica y Moldavia, este último con la presencia de refugiados ucranianos, y muchos más, señaló.
Makowski adelantó que el cercano verano será escenario de nuevos campamentos para internacionalizar la solidaridad, entre los que citó algunos con sede en Francia y en Guatemala, además de un proyecto en curso para celebrarlo en Cuba.
Respecto a los orígenes de “Copain du Monde”, lo remontó a principios de la década de los 90, después de que Francia ratificara en 1989 la Convención sobre los Derechos del Niño.
El principio que destacó la directiva del SPF es fácil de asumir: en un planeta de tantos desafíos y con crecientes amenazas por los discursos de odio, nada mejor que promover desde la infancia el amor, la solidaridad y la tolerancia sin distinciones.
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