Según la acusación Kiska, jefe de Estado de 2014 a 2019, financió su campaña electoral con dinero de KTAG y luego recibió ilegalmente un reembolso de 155 mil euros por impuesto indirecto por los gastos incurridos, que a raíz del escándalo tuvo que devolver.
Kiska afirmó a los periodistas antes del comienzo del procesp que no se consideraba culpable, y, según él, el escándalo KTAG fue provocado por sus opositores políticos cuando era presidente.
Al momento de los hechos registrados en el caso, él era propietario de la empresa en conjunto con su hermano.
Como informaron anteriormente los medios eslovacos, la investigación tiene evidencia de que el expresidente estaba al tanto de los fraudes financieros en KTAG desde el principio, que se llevaron a cabo con su consentimiento.
mgt/amp
















