La ceremonia se celebró en el monumento conmemorativo situado en el centro de esta capital y en ausencia de las más altas autoridades del país, como el presidente Klaus Iohannis o el primer ministro Marcel Ciolacu.
En nombre de la presidencia rumana, la consejera de Estado, Catalina Galer, dijo que el 9 de octubre de 1941 las autoridades tomaron una decisión cuyas trágicas repercusiones quedarían grabadas en la historia.
Sus palabras aludieron a la deportación de los judíos a Transnistria, a una región ocupada en ese momento al este de Moldavia, y que hoy pertenece a Ucrania.
El régimen militar de Ion Antonescu, envió unos 140 mil judíos allí para ser asesinados.
Cada 9 de octubre se celebra este acto que esta vez transcurrió con normalidad, pero con un mayor despliegue de agentes de seguridad debido a la situación de inestabilidad en Israel y la franja de Gaza.
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