En ese contexto el mecanismo comunitario comenzó a adoptar medidas para limitar el impacto del conflicto entre Israel y Hamas, tras el ataque la víspera con bombas incendiarias contra una sinagoga de Berlín y los asesinatos en Bélgica y Francia cometidos por supuestos extremistas islámicos, según reportes de prensa.
España, actualmente al frente de la presidencia rotatoria de la UE, activó un mecanismo de crisis para acelerar la toma de decisiones y la coordinación entre los 27 países miembros, las instituciones del bloque y grandes socios como Naciones Unidas o Estados Unidos.
Entre otras preocupaciones el ente regional quiere acelerar las deportaciones de personas que, según su criterio, pueden suponer un peligro para la población.
Por otra parte las peticiones de un aumento generalizado de la seguridad crean inquietud pues las soluciones planteadas podrían socavar la libertad de movimiento y otras libertades, según analistas.
Países como Italia, Dinamarca, Francia o Suecia instrumentan acciones destinadas a endurecer controles fronterizos para contrarrestar un posible aumento de las tensiones por la guerra entre Israel y Hamas.
En ese contexto el alto representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Josep Borrell, dijo que parte de la solución debe implicar que el bloque contribuya “de forma diplomática y económica” a poner fin a los años de conflicto entre Israel y los palestinos.
Hemos aprendido de la historia que las decisiones más difíciles siempre se toman cuando estamos al borde del abismo. Creo que es donde estamos ahora, dijo Borrell a los eurodiputados, según la prensa comunitaria.
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