El pasado día 1 un grupo indeterminado de hombres armados vestidos de civil atacó el palacio presidencial durante una sesión extraordinaria del Consejo de Ministros en la que se encontraban el presidente Umaro Sissoco Embaló, el primer ministro Nuno Gomes Nabiam y otros miembros del gabinete.
La intención era decapitar al Estado con el asesinato del Presidente de la República, provocando así el caos político y social en el país, expresó el portavoz gubernamental Fernando Vaz al leer un comunicado.
La robustez de los medios y municiones empleados por los agresores demuestra que ese atentado contra el orden constitucional fue planeado con rigor y contó con el financiamiento de sectores con capacidad financiera para la movilización de los medios materiales, logísticos y humanos, añadió sin mencionar nombres.
Ya el presidente Embaló el propio martes señaló al narcotráfico como posible implicado en los hechos, que se saldaron con 11 muertos entre militares, paramilitares y civiles, de acuerdo con el conteo oficial.
«El poder es una cosa que se busca en las urnas. Guinea Bissau está de luto por las personas que perdieron la vida en el Palacio de Gobierno, solo a causa de la ambición de dos o tres personas que entendieron que este país no tiene derecho a vivir en paz», aseguró Embaló.
En el comunicado de este miércoles, el gobierno aseguró que mantiene el control del país luego que la acción de hombres armados buscaba facilitar el camino al crimen organizado transnacional, y bloquear el proceso de refundación del Estado, de las reformas políticas, así como de la construcción de la nueva imagen del país.
Igualmente, llamó a los servidores públicos y privados a retornar a sus labores como parte de la calma y tranquilidad imperante.
El ejecutivo no se refirió a detenidos por la fallida asonada, toda vez que en octubre del año pasado el jefe del Estado Mayor del Ejército Biangue Na Ntan dijo que las autoridades tenían identificados a uniformados que preparaban un golpe de Estado.
Durante la víspera condenaron el ataque la Asamblea Nacional Popular (parlamento), y los partidos de Renovación Social y Africano de la Independencia de Guinea y Cabo Verde (Paigc). El parlamento llamó al diálogo como vía de solución de las diferencias.
La Unión Africana (UA), la Comunidad de Países de Lengua Portuguesa, la Comunidad Económica de África Occidental (Cedeao), el secretario general de la Organización de Naciones Unidas (ONU), Antonio Guterres, y varios países condenaron el asalto al palacio presidencial.
Guinea Bissau, con casi dos millones de habitantes, se independizó de Portugal en 1974 y desde entonces vivió una historia de más de 20 golpes militares.
Los hechos se produjeron unos días después de una remodelación gubernamental que fue impugnada inicialmente por la Asamblea del Pueblo Unido, el partido del primer ministro.
El presidente Embaló juró el cargo en febrero de 2020 tras unas reñidas elecciones presidenciales en las que su rival del Paigc Domingos Simoes Pereira presentó varias demandas por irregularidades. Aunque el máximo tribunal pidió un reconteo de los votos, el árbitro comicial se negó a hacerlo.
Desde 1974 solo el presidente José Mario Vaz (2014-2020) pudo completar el periodo de mandato para el que fue electo democráticamente.
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