La decisión se tomó en coordinación con la Unión Europea y el Grupo de los Siete (G7), como parte de un nuevo paquete de sanciones económicas a raíz del conflicto armado en Ucrania, informó el presidente estadounidense Joe Biden.
Entre los productos que la Casa Blanca vetó se encuentran también cereales, mariscos y otras bebidas alcohólicas.
La degradación del estatus comercial niega a Moscú los beneficios de pertenecer a la Organización Mundial del Comercio y permite a Washington y sus aliados imponer mayores aranceles a las importaciones procedentes de esa nación.
En un comunicado publicado a la par, Estados Unidos anunció que los países del G7 acordarán la prohibición de financiación para Rusia desde instituciones multilaterales, como el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial.
Las nuevas medidas se suman a las sanciones estadounidenses contra las importaciones de petróleo, gas y carbón rusos, la congelación de los activos del banco central de ese país y la imposición de límites a las exportaciones, entre otras, que buscan intensificar el aislamiento económico.
No obstante, Putin declaró este viernes que Rusia saldrá adelante a pesar de las sanciones occidentales.
«La Unión Soviética vivió todo el tiempo bajo las condiciones de las sanciones; se desarrolló y logró éxitos colosales», dijo.
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