A solo seis días de la primera ronda de los comicios, el jefe de Estado cayó hasta un 26,5 por ciento de las intenciones de voto en un sondeo de Ipsos-Sopra Steria, mientras la representante de la extrema derecha terminó la jornada en un 21 por ciento, escenario que -de ratificarse en las urnas- repetiría el duelo de hace un lustro en la liza por el Palacio del Elíseo.
Macron llegó a tener hace algunas semanas una ventaja de doble dígito sobre la ultraderechista, al parecer beneficiado por el “efecto bandera”, consistente en el respaldo a un gobernante en tiempos de crisis, en este caso el conflicto en Ucrania, pero ese margen amplio ha desaparecido.
Para especialistas, la moderación en el discurso de Le Pen también ha jugado un papel importante en el cierre de la batalla, que sugiere un balotaje, el 24 de abril, mucho más estrecho que el de 2017, cuando el líder de La República en Marcha se impuso con el apoyo del 66 por ciento de los electores.
Los estudios de opinión mantienen el favoritismo de Macron en la segunda vuelta, pero con un resultado de 53-47 como escenario probable.
La encuesta de Ipsos-Sopra Steria para la cadena Franceinfo y el diario Le Parisien ratificó en la tercera plaza al jefe de La Francia Insumisa, Jean-Luc Mélenchon, con un 16 por ciento.
El candidato presidencial por tercera vez desde las filas de la izquierda sigue con una evolución favorable en los sondeos, y trata con su discurso social de convencer a las fuerzas progresistas, los indecisos y los que prevén abstenerse el 10 de abril, estos últimos con una proyección de hasta un 30 por ciento de los casi 49 millones de franceses convocados a votar.
La nueva pesquisa reiteró igualmente las escasas posibilidades del también político de extrema derecha Éric Zemmour (10,5) y de la conservadora Valérie Pécresse (8,5), ambos en caída libre desde hace ya varios días.
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