Ubicados en un pequeño pueblo de la isla canadiense de Vancouver, los Jardines Butchart, con más de 100 años de existencia, son un exuberante regalo a la vista y tienen fama mundial por su belleza y extensión.
Orquídeas, narcisos, magnolias, azaleas y jacintos, entre otras especies, enamoran a nacionales y foráneos que visitan este lugar, reconocido en 2004 como Sitio Histórico Nacional de Canadá.
Asegurar la floración ininterrumpida entre marzo y octubre de un millón de plantas constituye una ardua tarea para los 50 jardineros que trabajan, a tiempo completo, en este espacio de Brentwood Bay.
De esa manera, lo natural se mezcla con el diseño humano para brindar un espectáculo de colores y aromas, donde las casi 900 variedades vegetales provenientes de todas partes del mundo no representan el único atractivo turístico.
El icónico recinto sirve, además, de hogar para aves tropicales y de singular plumaje, cuyo exquisito canto acompaña al visitante mientras recorre senderos y disfruta de arroyos.
Conciertos, fuegos artificiales, distintas decoraciones y una colección de 30 animales de madera tallados a mano integran la lista de elementos que se suman alentorno único de este sitio de propiedad familiar, compuesto por cinco espacios temáticos.
El Jardín Japonés, el primero construido por los Butchart, es uno de los más emblemáticos, donde pinos y arces nipones acompañan a las plantas originales sembradas en 1905 y que continúan floreciendo hasta hoy.
También están el Hundido, el Italiano, de las Rosas -con 300 tipos diferentes de esa flor-, y el Mediterráneo,el más pequeño de todos.
(Tomado de Orbe)