“Venezuela y Cuba son pueblos hermanos, dispuestos a impulsar el desarrollo y el crecimiento común. Nuestro sentir revolucionario, fidelista, martiano, chavista y bolivariano, y el gran nivel de conciencia, nos unen en la solidaridad y la lucha antiimperialista”, escribió el jefe de Estado en su cuenta de Twitter.
Maduro recibió la víspera en el Palacio de Miraflores, sede del Ejecutivo, a una delegación de la isla caribeña presidida por el viceprimer ministro Alejandro Gil, quien estuvo acompañado por el vicetitular de Comercio Exterior Roberto López y el embajador de La Habana aquí, Dagoberto Rodríguez.
El encuentro sirvió para patentizar las profundas relaciones de amistad y cooperación estratégica entre ambos países y aconteció como parte de la agenda de trabajo del también ministro de Economía y Planificación en su visita a Caracas desde el pasado 24 de agosto.
Gil conversó también con la vicepresidenta Delcy Rodríguez a fin de revisar el avance de las relaciones bilaterales, y luego se reunió con los funcionarios de la embajada de La Habana para abordar temas sobre la realidad cubana y compartió con los colaboradores cubanos en el Centro de Diagnóstico Integral Salvador Allende.
Asistieron a la reunión en el Palacio de Miraflores por la parte venezolana la vicepresidenta Rodríguez, el viceministro de Relaciones Exteriores para el Caribe, Raúl Li Causi, y el titular del Banco Central de Venezuela, Calixto Ortega.
También participó el presidente del Banco de Desarrollo y Exportaciones y de la Corporación Venezolana de Comercio Exterior, Héctor Obregón.
Venezuela y Cuba sostienen un extenso intercambio de cooperación en diferentes sectores que incluyen salud, economía, educación, deporte, comunicación, alimentación, ciencia y energía.
El Convenio Integral de Cooperación Cuba-Venezuela surgió en octubre del 2000 por iniciativa de los comandantes Fidel Castro (1926-2016) y Hugo Chávez (1954-2013) bajo los principios de la solidaridad, hermandad y complementariedad. En sus dos décadas de implementación se ha fortalecido pese a los desafíos impuestos por el bloqueo de Estados Unidos contra ambos países, incrementado en los últimos años con nuevas medidas coercitivas que violan los principios del derecho internacional y la convivencia pacífica de los pueblos.
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