Decidido a obtener sonrisas y despejar tensiones ante el impacto social de la pandemia, el asesor de la misión Cultura Corazón Adentro en el estado de Táchira creó el grupo Con el arte al hombro, uno de los mayores desafíos de su carrera, confesó a Prensa Latina.
Junto a dos colegas del gabinete cultural de la occidental demarcación, el colaborador asumió el reto inspirado en un proyecto de igual nombre que coordinó en su natal municipio El Salvador, en la oriental provincia cubana de Guantánamo, antes de venir a Venezuela.
Además del traslado a cuestas de instrumentos, escenografías y otros recursos de trabajo, la arriesgada experiencia profesional de los llamados médicos del alma demandó una ardua preparación en temas de bioseguridad para evitar contagios y educar a la población a través del espectáculo.
Al principio sentí un poco de miedo por el riesgo de infectarme de Covid-19, relata el instructor de arte, ‘sin embargo me documenté bien sobre la enfermedad y el uso de los medios de bioseguridad para trasmitírselo a los niños, jóvenes y adultos, además de protegernos nosotros’, apuntó.
Caminamos durante horas hasta llegar a comunidades distantes, como antes lo hicimos en los Puntos de Atención Social Integral (PASI) distribuidos en los accesos fronterizos al país para garantizar el control epidemiológico ante el retorno de migrantes venezolanos desde naciones vecinas, explica Benítez.
Logramos una interacción amena con público de diferentes edades a través de mi personaje, el payaso Chambelín -detalló Leslie-, así como de mis colegas venezolanas Elba Amaya, quien interpreta la payasita Ori, y Alicia Chacón en el control de la música.
‘A través de ellos dramatizamos situaciones dirigidas a trasmitir optimismo y sensibilizar sobre la importancia del lavado constante de las manos, del distanciamiento social y otras medidas de protección tanto en el hogar como en la calle’, subraya.
La Misión Cultura Corazón Adentro, fundada en Venezuela el de 26 de abril de 2008, le ha permitido al instructor de arte cubano explotar su talento artístico con carácter estratégico para el desarrollo humano integral.
Un año de trabajo en condiciones de pandemia obligó a adaptar las dinámicas de trabajo para desarrollar la actividad cultural sin descuidar las medidas de bioseguridad, explicó Leslie.
‘Después de un arduo proceso de reconocimiento de nuestros hábitos respiratorios y de adaptarlos a las nuevas circunstancias, asumimos este desafío para enseñar desde nuestro ejemplo el autocuidado, aunque debamos apreciar las sonrisas detrás de una mascarilla’, relató.
Al joven cubano le conmueve la sonrisa de los niños y por ellos se desdobla en improvisados escenarios dentro de comunidades como Pueblo Nuevo, Paraíso o Bolívar en el municipio de San Cristóbal, en Táchira.
Con el propósito de elevar la calidad de vida de la población venezolana desde el ámbito cultural, el colaborador cubano insiste en la existencia de espacios artísticos itinerantes y permanentes como prolífera fuente de promoción de salud en el enfrentamiento al coronavirus SARS-CoV-2.
En sintonía con las oportunidades ofrecidas por el mundo digital, el colaborador cubano también diseñó y ejecutó en el último año talleres virtuales, así como un plan vacacional vía WhatsApp, de gran participación y aceptación para la población.
A pesar de los obstáculos y dificultades asociados a la pandemia, para el asesor cultural la esencia de trabajo continúa vigente en el aprovechamiento de todos los escenarios posibles.
Mientras el personal médico de Cuba desempeña innumerables acciones por la salud y la vida en la nación sudamericana, el activista de la misión Cultura Corazón Adentro Leslie Benítez despliega su arte con un propósito también humanista y sanador ante el azote de la Covid-19.
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