El sindicato exige un aumento salarial del 10 por ciento en un escenario de galopante inflación, mediante un paro que suma 11 días y afecta el servicio de gasolina y diésel en alrededor de un 30 por ciento de las instalaciones proveedoras, causando largas filas de vehículos y restricciones en el suministro.
La huelga también se extendió hasta mañana en las dos refinerías francesas del grupo estadounidense Esso-ExxonMobil, reportan medios como la agencia AFP y las cadenas BFM TV y Franceinfo.
De acuerdo con líderes de la CGT del sector energético, no existe aún una propuesta concreta de parte de las compañías para solucionar la crisis que inquieta a Francia.
El presidente Emmanuel Macron insistió en la necesidad de encontrar una rápida salida del conflicto laboral y llamó a las empresas y al sindicato a la responsabilidad.
Tanto TotalEnergies como Esso-ExxonMobil aseguraron estar dispuestas a dialogar y a escuchar las demandas de los trabajadores, postura que genera expectativas de solución.
La penuria de combustible es particularmente desafiante en las regiones de Alta Francia y Parisina, donde alrededor de la mitad de las estaciones presenta dificultades, que obligan a choferes a recorrer diversos sitios y decenas de kilómetros para encontrar gasolina y diésel.
En varios departamentos se prohibió la venta de combustibles en bidones u otros recipientes, mientras se comenzó a priorizar el servicio a vehículos como ambulancias, una posibilidad reclamada en las últimas horas por taxistas en esta capital.
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