Los profesionales advirtieron que los contagios por esa enfermedad, causada por un parásito del género Leishmania y transmitida por el mosquito flebotomo o mosca de la arena, se suman a los de la fiebre chikungunya y el dengue, ambas propagadas por el artrópodo Aedes aegypti, añade el diario HOY.
El hospital ofrece tratamiento a cinco pacientes con el padecimiento activo, tres de ellos internados y dos atendidos de forma ambulatoria, aunque todos están estables, aseguró el director de esa entidad, doctor Mario Pérez.
“Solemos tener uno o dos casos pero ahora estamos registrando un aumento considerable”, informó el médico sobre la propagación de la leishmaniasis, zoonosis endémica originaria en la cuenca mediterránea española que aparece en las formas cutánea y visceral y cuyo reservorio más conocido es el perro.
El especialista llamó a “evitar que haya más casos y se disperse en la comunidad” esta enfermedad, cuya mejor método para enfrentarla es evitar las picaduras del mosquito flebotomo, “tanto en la casa como fuera de ella”.
La forma más frecuente de la afección, la cutánea, provoca lesiones sobre todo ulcerosas en las zonas expuestas del cuerpo, que pueden dejar cicatrices de por vida y causar discapacidad grave o la estigmatización de la persona.
Según expertos, el flebotomo transmisor de la Leishmania se adapta a cualquier sitio con humedad y temperatura constante y es frecuente encontrarlo en conejeras o zonas de hojarasca, aunque en las áreas urbanas se adapta a zonas umbrías de jardines, alcantarillas o garajes.
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