Las pupilas de Roberto Simón vinieron de abajo para finalmente imponer su sello de pericia y voluntad, a pesar de edades mayores en un torneo que logró confraternizar a veteranos de ambos sexos en la disciplina que es pasión de sus vidas.
En el tope, el equipo masculino de la isla, dirigido por Servio Caraballo, obtuvo el tercer lugar, superado por los Warriots, de Panamá; y también el local Panteras.
En declaraciones a Prensa Latina, el entrenador de las cafeteras, Harvey Murillo, pertenecientes al club Shetara de Cali, destacó la calidad de los desafíos y en particular de las caribeñas, pero señaló que lo más importante es que consolidamos la hermandad existente entre nuestros pueblos, aunque en el tabloncillo salimos a ganar.
Murillo alabó el desempeño ante Cuba de jugadoras como Luz Ortegón y Francia Rivera, integrantes en su momento de la selección nacional de Colombia.
Por su parte, Simón indicó antes que aunque la victoria es del colectivo, sobresalieron en el terreno atletas como Cariola Hechavarría, exintegrante del equipo nacional que asistió a los Juegos Olímpicos de Atlanta (1996) y Sídney (2000).
A juicio del jefe de la delegación cubana al fraternal encuentro, Adalberto Rodríguez, después de años de restricciones por la Covid-19, este evento posibilitó además mantener vivo el baloncesto y sus topes internacionales en este tipo de categoría.
Más allá de victorias o reveses, agregó, ganó la amistad entre las naciones participantes en Viva Panamá, cuya convocatoria está abierta ya para 2024.
También el presidente del comité organizador, el panameño Frank de la Cruz, explicó a este medio informativo que el torneo valió la pena solo por reunir a experimentados jugadores de baloncesto, quienes dieron lo mejor de sí en la cancha.
Esta primera Copa es el resultado de sueños acumulados de ver jugar a destacados baloncestistas de América Latina y además confraternizar en la familia del deporte, remarcó.
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