Al respecto, el boletín electrónico Preferente ejemplificó que Air Europa perdió 427 millones de euros en 2020, y prevé decrecer de 250 a 300 millones este 2021, totalizando en dos años pérdidas de 700 millones.
Este escenario la aboca a pedir un segundo rescate público, tras el primero de 475 millones. Además, la Unión Europea (UE) en estos momentos solicita más documentación de la esperada para aprobar la venta a Iberia.
En esa transacción, la UE mantiene sus exigencias en cuanto a las rutas.
Precisamente, la decisión final de Bruselas también sobre su venta a Iberia, genera gran incertidumbre debido a los documentos pedidos por la Comisión Europea (CE) para materializarse dicho trato.
La publicación El Confidencial señaló el problema en la cantidad de rutas en exigencias en el sentido de cederlas al nuevo grupo aéreo que integraría a las aerolíneas de la firma Globalia y una al conglomerado IAG, donde también se incluyen Vueling y British Airways.
Por demás, estos procesos encajan en una guerra de precios en la que llevan inmersas las compañías aéreas desde prácticamente el inicio de la pandemia, con un sinfín de promociones para estimular la demanda.
Tal conflicto ahora se recrudece con motivo del fin de la temporada alta estival, mediante los billetes de avión a precios de derribo para el verano.
Las aerolíneas, necesitadas de ingresos para soportar la dura temporada de invierno apuestan por agresivas estrategias comerciales para intentar convencer a un cliente en muchos casos reacio a volar por las restricciones impuestas por los destinos.
Todas las líneas aéreas punteras del mercado español, activaron importantes promociones. Entre otras rebajas, Iberia oferta vuelos a Miami o Nueva York por apenas 99 euros, y a América Latina desde 207 a 291 euros por trayecto.
Air Europa, por su parte, permite volar desde 14 euros por trayecto a destinos nacionales, desde 25 euros a aeropuertos europeos y desde 99 euros a Estados Unidos.
Estas dos aerolíneas condimentan un panorama ya difícil para todas las compañías del viejo mundo, cuyos directivos están preocupados por los nuevos impactos de la pandemia, cuando esperaban la situación mejorara debido a los mecanismos de vacunación.
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