Con estas solicitudes el acumulado en apenas 15 días ronda los 10 millones de estadounidenses, lo que refleja una velocidad que no tiene precedentes y que hunde al país en la recesión.
La crisis de salud que provoca la propagación del coronavirus SARS-Cov-2, causante de la Covid-19, rompió todas las marcas, pues hasta el mes pasado, la peor semana en cuanto a solicitudes de desempleo estaba en un lejano octubre de 1982, cuando el dato fue de 695 mil pedidos.
Pero ahora «lo que normalmente tarda meses o trimestres en ocurrir en una recesión, pasa en cuestión de semanas», admitió la economista jefa del Bank of America Merrill Lynch, Michelle Meyer, citada por el diario The New York Times.
Hace un mes, la mayoría de los analistas todavía pensaba que Estados Unidos podría evitar una recesión.
Sin embargo, el escenario impuesto por la pandemia: cierre de empresas y un gran número de despidos forzosos, hizo a los expertos reconsiderar sus puntos de vista y hasta hablan de una disminución del producto interno bruto que rivalizaría con los peores períodos de la Gran Depresión.
El informe del Departamento de Trabajo solo aumenta en estos momentos la presión sobre el presidente Donald Trump y los miembros del Congreso para que preparen otro paquete de ayuda a trabajadores y empresas.
La semana pasada Trump firmó como ley un paquete por 2,2 mil millones de dólares para cubrir beneficios por desempleo hasta por cuatro meses, junto con la ayuda para las pequeñas y grandes empresas, y los pagos directos a millones de personas en el contexto de un país paralizado en su actividad económica.
Los demócratas, incluida la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, arrecian sus exigencias a fin de que los pagos adicionales lleguen a más estadounidenses para que puedan seguir pagando sus facturas durante la crisis.
Ante los pronósticos, Wall Street se tambalea. La oleada de demandas de desempleo socavó una subida del mercado de valores este jueves, cuando los inversores sopesaron la última señal del daño económico causado por la pandemia.
Sin dudas, los reclamos de desempleo sacan a flote el rápido cambio del mercado laboral en Estados Unidos, donde los despidos y los permisos están afectando a los trabajadores de casi todas las industrias, ya que los esfuerzos por contener el brote diezman el gasto de los consumidores, los viajes y la manufactura.
La cifra récord por segunda semana consecutiva, se alcanza luego del anuncio hace siete días que 3,3 millones de personas habían llenado la solicitud de beneficios hasta la semana del 21 de marzo.
mem/dfm
















