Tras el pitazo definitivo en el Estádio da Luz de Lisboa, donde los rojiazules golearon 3-0 al Leipzig, se desató la alegría, con notables concentraciones en la emblemática avenida de los Campos Elíseos y en las inmediaciones del Parque de los Príncipes, donde juega en casa el club.
Aficionados del equipo liderado por las estrellas Neymar y Kylian Mbappé realizaron espontáneas caravanas de vehículos, unas pequeñas y otras numerosas, para recorrer arterias de esta capital, que ha festejado dos títulos mundiales de Francia (1998 y 2018), pero nunca uno del PSG a nivel europeo.
En puntos de la ciudad se movilizaron fuerzas del orden, acostumbradas a que algunas personas aprovechen los festejos para cometer delitos y comportarse de manera violenta.
Los parisinos enfrentarán el domingo, en el propio estadio de la capital portuguesa, al ganador de la segunda semifinal, prevista mañana entre el Bayern Munich y el Olympique de Lyon, con claro favoritismo para los bávaros.
Resulta difícil imaginar la reacción de los amantes del fútbol en la Ciudad de la Luz si los rojiazules dirigidos por Thomas Tuchel levantan la copa «orejona».
Los seguidores del PSG llevan medio siglo esperando por una conquista en Europa, sobre todo después de la compra en 2011 del club por Qatar Sports Investments, que trajo la llegada de talentosos jugadores.
Las expectativas se potenciaron en 2017, con la contratación de Neymar, quien formó uno de los mejores tridentes de ataque del mundo, junto a Mbappé y al uruguayo Edinson Cavani.
Sin embargo, las decepciones llegaron una tras otra en la Liga de Campeones, pese a los triunfos categóricos a nivel doméstico, hasta las victorias cruciales en los últimos tres partidos, frente al Borussia Dortmund en octavos, el Atalanta en cuartos, con una remontada espectacular, y el Leipzig esta noche.
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