Tras la acción de dos F 15 en un punto de la localidad de Abukamal, el cual de acuerdo con datos preliminares, causó más de una veintena de víctimas, los militares trasladaron a una decena de cabecillas del Estado Islámico,Daesh en árabe, a la ilegal base en Shadadi.
El grupo de extremistas, indicaron fuentes en las redes sociales, reciben chequeos médicos por parte de los médicos del ocupante y atención en preparación para ataques contra el Ejército Árabe Sirio, la población civil, carreteras vitales y las instalaciones diversas.
Los terroristas estaban detenidos en una prisión en la colindante provincia de Hasaka, bajo custodia de las llamadas Fuerzas Democráticas Sirias (FDS). y que colaboran con los efectivos militares de Estados Unidos en el control de campos petroleros y de gas en esas zonas.
En los reportes se precisa que no es casual que el gasoducto al-Jabsa-al-Rayyan fue saboteado en el área de Abu Khashab, parte de Deir Ezzor, donde aún se labora para repararlo, indicaron fuentes del Ministerio sirio de Petróleo y Recursos Naturales.
Simultáneamente, las fuerzas de ocupación estadounidenses ingresaron un convoy de 30 vehículos con equipos y materiales logísticos a sus bases, además de blindados y tanques por el cruce de Al-Walid con Iraq y hacia la provincia de Hasaka.
Activistas locales, a riesgo de su seguridad personal, mostraron videos al respecto en las redes, además de acciones represivas de las FDS, tanto en Qamishli como en Hasaka, ciudad cabecera de la provincia siria de igual nombre.
Denuncias ampliamente divulgadas señalan que las FDS, en alianza con Washington, controla los yacimientos de petróleo y gas de Rimelan y Qahtaniyah, en Hasaka y los de Al Omar, Al Tanak y Jafra, al norte de Deir Ezzor.
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