La rigurosa prueba se aplicará oficialmente entre este lunes y martes, y los aspirantes deberán demostrar sus conocimientos en lengua y literatura china e inglesa, además de matemáticas.
Al igual que el año pasado, las escuelas que acogerán el proceso ampliaron el número de aulas, distribuirán menos estudiantes en cada una y las dotaron de materiales sanitarios.
Tanto alumnos, como profesores y demás personal deberán mostrar certificados de salud con resultado negativo de Covid-19, pero también se les tomará la temperatura corporal previo al inicio de la prueba.
La ciudad sureña de Guangzhou, que enfrenta un severo rebrote de la enfermedad, desplegó más de 800 taxis y 10 autobuses para trasladar a los jóvenes residentes en los vecindarios con riesgo alto y medio de infecciones.
Aparte de dichas precauciones, en todo el país hay disposiciones vigentes para controlar los ruidos, asegurar la transportación, atender emergencias sanitarias, las olas de calor u otro tipo de inconvenientes.
Los centros donde se realizará el examen hicieron coordinaciones para asegurar la asistencia de los estudiantes con discapacidades físicas.
El gaokao puede durar hasta nueve horas y, según estadísticas, solo tres de cada cinco alumnos lo aprueban.
Por lo general, los días previos, durante y después del proceso lo convierten en la noticia más importante en todos los medios de comunicación en China, pero a la vez genera estrés entre los jóvenes por su exigencia e intensidad.
Sin embargo, el Ministerio de Educación puso en vigor medidas como la prohibición a dar publicidad a quienes logren las mejores notas y sanciones severas para las empresas que infrinjan esa disposición.
Además mantendrá el trato diferenciado a los jóvenes procedentes de zonas rurales y pobres, a fin de que tengan más oportunidades de acceder a estudios superiores. jha/ymr
















