Almagro ya tiene lista, con párrafos bien estructurados y palabras rebuscadas, su declaración para decir que desconoce los resultados electorales en Nicaragua, vaticinó el director del Centro Regional de Estudios Internacionales (CREI) al intervenir en el espacio Detalles del Momento, del canal Seis de la televisión nicaragüense.
En un análisis sobre la actuación del diplomático uruguayo al frente de la Organización de Estados Americanos (OEA), Espinoza recordó que en su elección al cargo de secretario general en 2015 influyó sobremanera la forma en que se plegó a la agenda estadounidense contra Venezuela.
El analista político consideró que con sus actuaciones en los últimos años, caso de intromisión en las elecciones generales de octubre de 2019 en Bolivia por ejemplo, la OEA sufre un proceso de degaste.
Entre tanta soberbia Almagro le está haciendo un favor a los pueblos y a la propia Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), porque como pedía el padre Miguel D’Escoto (canciller nicaragüense en los 80) esas estructuras internacionales deben someterse a una profunda reestructuración, no solo de los estatutos sino de sus propósitos fundacionales, consideró.
Lo primero sería quitar la sede de la OEA en Washington, la capital del imperio estadounidense, alertó.
Espinoza recordó la barbaridad que cometió la OEA con Cuba, expulsada por un capricho (en 1962), al compararla con la actuación del organismo hemisférico en el caso de Venezuela durante la última década.
Mucho más actual, en el escenario de las protestas populares en Colombia, en las cuales la represión gubernamental ya causó más de 60 muertes, ‘y la OEA no ve nada, no dice nada’, comparó el politólogo nicaragüense con la intromisión en asuntos internos de Venezuela.
Interrogado acerca de que de la posibilidad del reemplazo de la OEA en el escenario hemisférico, Espinoza reiteró su condición de organismo viciado e instrumento de la política de dominación estadounidense, ‘por la tanto debe ser sustituida por otro mecanismo que bien podría ser la Celac’.
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