El senador y precandidato presidencial Gustavo Petro destacó que la única vacuna latinoamericana contra esa enfermedad causada por el coronavirus SARS-CoV-2 ‘la hizo la ciencia cubana con un 92,2 de eficiencia’.
En su opinión, emitida por medio de su cuenta en Twitter, un acuerdo entre Cuba y Colombia para producir Abdala garantizaría la inmunidad de ambos pueblos este año.
‘Pero puede más el sectarismo que la ciencia’, expresó en referencia a la postura del gobierno colombiano hacia Cuba.
Asimismo, la exsenadora y activista política Piedad Córdoba al referirse al video en el cual los científicos cubanos dan a conocer y celebran la efectividad del candidato Abdala, señaló:
‘No es Pfizer ni AstraZeneca con billones de presupuesto. No es EEUU, Rusia o China, con todo su poder. No’.
‘Es Cuba, una isla embargada y bloqueada por décadas celebrando el logro su propia vacuna anti Covid’, destacó la defensora de los derechos humanos.
Asimismo, Sergio Marín representante a la cámara del Congreso por el partido Comunes resaltó que Cuba a pesar de ser un país en desarrollo está a un paso de crear una vacuna propia contra la Covid-19, lo cual es posible en un sistema socialista.
Abdala fue diseñada por el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología de Cuba y cuenta con 92,28 de eficacia, mientras que el candidato vacunal Soberana 02 es resultado de la investigación del Instituto Finlay de Vacunas y evidencia 62 por ciento en dos dosis (falta sumar la tercera aplicada en el ensayo clínico).
De esta forma, Cuba cuenta con dos proyectos que cumplen los requisitos mínimos de eficacia clínica declarados por la OMS, señaló en Twitter el Grupo Empresarial de las Industrias Biotecnológica y Farmacéutica de la isla.
Las autoridades cubanas anunciaron que en un par de semanas esperan pedir al Centro Estatal para el Control de Medicamentos y Dispositivos Médicos, autoridad regulatoria, el permiso para el uso de emergencia de las vacunas.
La eficacia de Abdala la coloca entre las primeras cuatro con mejores resultados del mundo y producidas en los principales laboratorios de los países más desarrollados con financiamientos millonarios, a pesar del bloqueo económico, comercial y financiero de Estados Unidos, agudizado durante la pandemia.
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