El Cholo Simeone, que exhibe orgulloso la estafeta de monarca de la pasada temporada con el Atlético de Madrid, se dio el gusto de celebrar a todo vapor el éxito ayer ante el modesto Elche 1-0 en el Wanda Metropolitano.
Tenía el entrenador y exjugador argentino el plus de la presencia del público, limitada, aunque relevante. Y luego, la aceptación de que los arranques de contienda son casi siempre perezosos, hace del triunfo algo más relevante.
Para redondear los aspectos positivos de la incipiente justa para el Atlético de Madrid, las prestaciones de otro argentino, el delantero Angel Correa, autor de los tres goles del equipo en los dos partidos. Del otro lado de la barrera, el holandés Ronald Koeman (DT del Barcelona) y el italiano Carlo Ancelotti (Real Madrid), saben que haber perdido en el primer caso a Lionel Messi, y en el segundo a Sergio Ramos, son limitantes.
Koeman, preparador con contrato extendido (quizá porque al Barza le faltan finanzas para cambiarlo), toma nota las buenas sensaciones que ha dejado su compatriota Memphis Depay en los dos partidos, si bien el agónico empate contra el Atheltic de Bilbao le dejó un mal sabor de boca.
Muy en especial, los azulgrana quieren darle un papel de líder al francés Antoine Griezmann que no acaba de reflejarse en la cancha, ni tampoco los laterales han dado el largo. Pronto, en todo caso, para juzgar un certamen que recién arranca.
Ancelotti sufrió por primera ocasión frente a un plantel que se ha convertido en una suerte de bestia negra del Madrid. Luego de un primer tiempo que se apuntaba hacia una goleada de los merengues, la rebelión del Levante llegó en el complementario.
Las grietas en la defensa resultaron lo más preocupante para la Casa Blanca, como se le conoce al club, como para recordar que ya no están ni Ramos ni Varane.
Sin embargo, el torbellino Vinicius maquilló un poco la cara. El brasileño marcó dos goles en otra demostración de que parece haber dejado atrás sus imprecisiones a la hora de concretar.
Resta por ver al Sevilla esta noche, frente al rocoso Getafe, y las expectativas del cuadro dirigido por Julien Lopetegui, lo mismo de un Celta de Vigo que viene por más este año, ante el combativo Osasuna.
mem/ft
















