El puesto de operaciones avanzadas ubicado en las afueras del aeropuerto internacional Hamid Karzai fue volado horas después de ocurrir las dos potentes explosiones que mataron a 170 personas, reflejó la agencia de noticias afgana Pajhwok.
En la llamada Base Eagle se entrenaban las fuerzas antiterroristas afganas y las agencias de inteligencia que combatieron a los insurgentes del grupo armado fundamentalista Talibán.
Dicho complejo estaba rodeado de extremas medidas de seguridad, con muros de siete metros de altura y una pesada puerta blindada de metal.
Los talibanes regresaron al poder en Afganistán tras 20 años de ocupación militar por Estados Unidos y la Organización del Tratado del Atlántico Norte, que invadieron el empobrecido país centroasiático en supuesta cruzada antiterrorista y dejaron 250 mil muertos y 11 millones de refugiados.
El anterior gobierno talibán, entre 1996 y 2001, de enfoque fundamentalista extremo, fue desastroso por sus abusos contra las mujeres, las niñas, las minorías étnicas e incluso hasta para la educación, destacan expertos, y el país quedó entonces aislado internacionalmente.
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