El Ministerio de Educación indicó que los alumnos de primer y segundo grados no tendrán pruebas escritas, mientras los del resto de la primaria solo enfrentarán una al cierre de cada semestre.
En las secundarias solo deberán presentar exámenes a los adolescentes a mitad y al final de ambos semestres.
Para todos los casos el Ministerio ordenó simplificar los contenidos a evaluar, ajustarlos a los conocimientos básicos de cada nivel escolar y disminuir la cantidad de preguntas que requieran respuestas de memoria.
Instruyó notificar de forma apropiada los resultados de los tests tanto a padres como a alumnos, no darle publicidad o incluirlos en escalafones, ni usarlos para determinar en cual aula debe incorporarse el escolar.
Asimismo, lamentó que en años recientes muchas instituciones organizaran demasiadas pruebas y muy difíciles, lo cual se tradujo en un exceso de deberes para los menores, daño físico y afectaciones psicológicas.
Esas iniciativas se enmarcan en un proceso que pretende darle un vuelco radical al sistema educativo de China, en medio del creciente debate sobre las consecuencias psicológicas de la sobrecarga educativa en niños y adolescentes camino a la universidad.
Diversas encuestas revelaron en años recientes que casi la mitad de la población infanto-juvenil no tiene espacio para jugar ni hacer relaciones interpersonales por el exceso de las tareas -especialmente de matemáticas-, y las clases privadas adicionales.
Las investigaciones también coincidieron en las afectaciones al horario de sueño y la frustración en gran parte de los chicos, así como en las crecientes presiones que enfrentan padres e hijos debido a la competencia en la sociedad por los mejores puestos.
Otro estudio cifró en casi 30 millones la cantidad de menores de 17 años de edad con problemas mentales, principalmente por el exceso de deberes y la adicción a la internet que también son culpables de un incremento de la obesidad y la miopía en las nuevas generaciones.
En abril pasado, China orientó a las escuelas primarias y secundarias reducir las tareas diarias, moderar las de los fines de semana y las vacaciones, y priorizar las actividades físicas, mientras hace algunas semanas prohibió la apertura de más centros especializados en enseñanza extraescolar.
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