Los de la fecha aumentaron el acumulado a un millón 976 mil 202, el segundo mayor en el sudeste asiático después de Indonesia.
Después de una corta tregua, la pandemia, propulsada por la variante Delta del virus SARS-CoV-2, sumió al archipiélago en un alud de máximos de infectados y muertes y cortó el repunte experimentado por la economía en el segundo trimestre del año.
De acuerdo con las autoridades sanitarias, lo peor aun está por venir y la subsecretaria de Salud María Rosario Vergeire pronosticó que el número de casos diarios aumentará en los próximos días, con posibilidades de llegar a 25 mil.
En la última jornada, además, la cartera reportó 222 fallecimientos, lo que elevó el total a 33 mil 330, también la segunda cantidad de la región después de la de Indonesia.
El sábado pasado el presidente Rodrigo Duterte extendió cuando menos hasta el 7 de septiembre el segundo nivel más alto de restricciones de cuarentena en la región metropolitana de Manila, epicentro de la pandemia con un tercio de los contagios y una cuarta parte de los decesos a causa del mal.
La decisión alcanza a otras seis ciudades y nueve provincias e incluye el cierre total o parcial de empresas, la prohibición de viajes a otros territorios y la suspensión de los servicios no esenciales y de las reuniones masivas, incluidas las religiosas.
Entretanto, la campaña de vacunación contra el virus SARS-CoV-2, causante de la Covid-19, marcha más lento de lo previsto: solo unos 18 de los 110 millones de filipinos han recibido las dos dosis que completan la pauta inmunizante.
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