Manifestó que la embajada de Moscú en Kabul está trabajando en tal sentido ‘y es bastante activa. Tenemos estos lazos desde hace mucho tiempo. Vamos arreglándolos’, dijo en declaraciones al canal de televisión Rusia 24.
El también director del segundo Departamento de Asia del Ministerio de Asuntos Exteriores comentó que Rusia, como muchos otros países, está preocupada por el futuro de la situación político-militar, el respeto de las normas fundamentales y de los derechos humanos en ese país.
‘Pero, al mismo tiempo, debemos tener en cuenta las particularidades, las características culturales y religiosas del pueblo afgano y no tratar de imponer nada a partir de otras ideas culturales sobre la democracia, el orden, etc.’, indicó.
El diplomático ruso advirtió que ‘lo que les impusieron durante 20 años, se derrumbó, colapsó ante nuestros ojos’.
Kavúlov apuntó que Moscú está dispuesto a participar en los esfuerzos internacionales para la rehabilitación socioeconómica de esa nación islámica después del conflicto y aseguró que ‘ese momento comienza a llegar’.
Consideró que en el actual contexto será necesario reunir una conferencia internacional representativa, que analice qué proyectos deben abordarse. ‘No es solo la prioridad de Rusia, sino también de muchos otros países’, aclaró.
Subrayó que más allá de condenar la producción de drogas en Afganistán, se deben ofrecer alternativas para ese país, respaldadas por los instrumentos financieros y económicos apropiados. En tal sentido, el representante ruso llamó a desbloquear las reservas monetarias del Banco Central afgano que mantiene confiscadas Estados Unidos desde que las fuerzas insurgentes en ese país tomaron el poder.
Para Kavúlov, sin esas reservas, los talibanes podrían recurrir de nuevo al ‘tráfico de opiáceos ilegales’ y ‘vender en el mercado negro las armas’ dejadas atrás por los ejércitos de Afganistán y Estados Unidos.
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