El avión no tripulado estadounidense destruyó el domingo un coche cargado de explosivos cerca del aeropuerto internacional de Kabul.
Algunos informes de los medios de comunicación dicen que nueve miembros de una familia -incluyendo seis niños- estaban entre los muertos.
El Mando Central de Estados Unidos (Centcom) dijo que tuvo conocimiento de ‘informes de víctimas civiles’ tras el ataque con drones, que, según explicó, alcanzó a ‘múltiples terroristas suicidas’ que se preparaban para atacar las evacuaciones en curso en la terminal aérea capitalina.
El ataque con dron fue el segundo de las fuerzas estadounidenses en Afganistán desde que un miembro del Estado Islámico en la provincia de Khorasán detonó sus explosivos en el aeropuerto el jueves, matando a unas 200 personas, entre ellas 13 soldados estadounidenses, dos británicos y 28 talibanes.
El atentado suicida fue reivindicado por el Estado Islámico en la provincia de Khorasán (ISIS-K), grupo que llevó a cabo antes ataques dirigidos principalmente contra la minoría chiíta de Afganistán, incluido un asalto en 2020 a un hospital de maternidad en Kabul donde murieron mujeres y recién nacidos.
Estados Unidos, que invadió Afganistán tras los atentados de septiembre de 2001, debe retirar mañana todas sus tropas como parte de un acuerdo con el movimiento Talibán.
Junto con sus aliados, la Casa Blanca transportó por aire a más de 114 mil personas desde el 15 de agosto, cuando los talibanes tomaron el control de Kabul.
Los talibanes retomaron el país centroasiático luego de dos décadas de ocupación militar por Estados Unidos y sus aliados, que invadieron la empobrecida nación en una supuesta cruzada contra el terrorismo, pero dejaron aquí 250 mil muertos y 11 millones de refugiados.
El anterior gobierno talibán, entre 1996 y 2001, tuvo un enfoque fundamentalista extremo y fue desastroso por sus abusos contra las mujeres, las niñas, las minorías étnicas e incluso para la educación.
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