Los fundamentalistas radicales alegaron que mantener a su nuevo ministro del Interior, Sirrajudin Haqqani, en la lista de terroristas de Washington es una clara violación del pacto acordado en la capital de Qatar, señaló la cadena Al Jazeera.
El titular, que forma parte de la Red Haqqani, es acusado de ataques contra las fuerzas estadounidenses en Afganistán durante los 20 años de guerra.
Estados Unidos ofreció una recompensa de cinco millones de dólares por Haqqani, quien también figura en una relación de terroristas de las Naciones Unidas.
Otros miembros del grupo, incluido el primer ministro en funciones, el mulá Mohammad Hassan Akhund, están inclujidos.
El Acuerdo de Doha allanó el camino para el repliegue de las fuerzas extranjeras lideradas por Estados Unidos a cambio de una garantía de los talibanes de no permitir que grupos terroristas como Al Qaeda y el Estado Islámico operen en suelo afgano.
Las fuerzas norteamericanas se retiraron antes de la fecha límite fijada del 31 de agosto, en lo que resultó ser una salida caótica, poniendo fin a la guerra más larga declarada por la potencia norteña.
Fahim Sadat, director del Departamento de Relaciones Internacionales de la Universidad de Kardan, con sede en Kabul, dijo que tanto Estados Unidos como los talibanes invocan el Acuerdo de Doha para servir a sus propios intereses.
Los fundamentalistas islámicos tomaron Kabul el pasado 15 de agosto, en veloz ofensiva que halló poca o ninguna resistencia a su paso, mientras Estados Unidos y la OTAN retiraron sus tropas.
Luego de 20 años, los muyahidines controlan Afganistán al vencer la ocupación militar extranjera que dejó a la nación centroasiática empobrecida con 11 millones de refugiados, cinco millones de desplazados internos y 250 mil civiles muertos.
Sin embargo, muchos afganos temen el regreso del estricto régimen talibán, cuyo primer gobierno de 1996 a 2001 cometió numerosos abusos, sobre todo contra mujeres, niñas y minorías étnicas.
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