El portavoz talibán, Zabihullah Mujahid, defendió las recientes incorporaciones al gabinete en una conferencia de prensa diciendo que incluía a miembros de minorías étnicas, como los hazaras, y que las mujeres podrían incorporarse más adelante, reflejó la cadena Al Jazeera.
Mujahid rechazó las condiciones internacionales para el reconocimiento del gobierno talibán y dijo que no hay razón para negarlo.
Los recientes nombramientos incluyen figuras de las provincias afganas de Panjshir y Baghlan, donde se produjeron focos de resistencia en algunos distritos durante el último mes.
Al señalar que tres de los nuevos puestos se otorgarían a residentes de Panjshir, Baghlan y Sar-e-Pul, territorios con una considerable población tayika y uzbeka, los talibanes parecen estar enviando un mensaje de inclusión.
Los fundamentalistas radicales islámicos enmarcaron el gabinete como un gobierno interino, sugiriendo que los cambios eran todavía posibles, pero no dijeron nada aún sobre si habría elecciones.
Tras la toma del poder en Afganistán por los talibanes, la nación centroasiática se encuentra en una crisis humanitaria y necesita desesperadamente ayuda internacional.
El movimiento insurgente tomó Kabul a mediados de agosto mientras Estados Unidos y la OTAN sacaron sus tropas del país tras 20 años de ocupación militar y billones de dólares en gastos de guerra.
Los fundamentalistas controlan una nación más empobrecida que hace dos décadas, con 11 millones de refugiados, cinco millones de desplazados internos y la mayoría de la población al borde de la hambruna.
Muchos afganos temen el regreso del estricto régimen talibán, cuyo primer gobierno entre 1996 y 2001 cometió numerosos abusos, sobre todo contra las mujeres, las niñas y las minorías étnicas.
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