Al intervenir de forma virtual en el 76 periodo de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas (AGNU), el mandatario señaló que la isla luchará sin descanso por la mayor justicia, prosperidad y desarrollo de los pueblos del planeta, que merecen un mundo mejor.
Asimismo, subrayó que la nación caribeña no dejará de exponer con claridad sus verdades, ‘por mucho que molesten a algunos’, y de defender principios y valores en los que creen.
El jefe de Estado cubano ratificó la aspiración de ser parte de una región latinoamericana y caribeña económica y socialmente integrada, capaz de defender el compromiso con la proclama de Zona de Paz, ‘frente a las pretensiones de reimponer la Doctrina Monroe y la dominación neocolonial’.
En este sentido, enfatizó que Cuba se opone a los intentos de desestabilizar y subvertir el orden constitucional y la unión cívico-militar en la República Bolivariana de Venezuela, a la vez que reiteró la solidaridad con ese pueblo.
Asimismo, reafirmó el respaldo a los nicaragüenses y su Gobierno, quienes ‘defienden valiente y dignamente sus logros, frente a las amenazas y acciones injerencistas’ de Estados Unidos.
El presidente cubano acompañó el reclamo de los países del Caribe acerca de las reparaciones por los horrores de la esclavitud, así como su derecho a un trato justo y diferenciado, indispensable para enfrentar el cambio climático, los desastres naturales, el sistema financiero internacional y la Covid-19.
Defendió el derecho de Puerto Rico a ser libre e independiente, luego de más de un siglo sometido a dominación colonial; y sostuvo la solidaridad con el pueblo saharaui y con la posición de Argentina, en cuanto a la soberanía sobre las islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur.
Díaz-Canel ratificó el compromiso con la paz en Colombia, demandó el cese de la injerencia externa en Siria y el pleno respeto a su soberanía e integridad territorial; y condenó las medidas coercitivas unilaterales impuestas a Irán.
Señaló la necesidad de una solución justa, amplia, integral y duradera al conflicto en Oriente Medio, que pasa por el fin de la ocupación israelí de los territorios palestinos usurpados y el ejercicio del derecho del pueblo palestino a construir su propio Estado dentro de las fronteras anteriores a 1967.
Rechazó las sanciones unilaterales contra la República Popular Democrática de Corea y Rusia, y la intención de extender la presencia de la Organización del Atlántico Norte hasta las fronteras de ese país.
Manifestó el apoyo al principio de ‘Una sola China’ y la oposición a la injerencia en los asuntos internos de la nación asiática y de Belarús.
El presidente cubano dijo que la AGNU no puede olvidar la lección de Afganistán, donde murieron miles de personas y millones fueron desplazadas; algo que no resulta un caso aislado, porque ‘donde Estados Unidos interviene, se incrementan la inestabilidad, las muertes, el sufrimiento y quedan cicatrices perdurables’.
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