Existe una preocupación real de que la ciudad de Kabul pueda literalmente secarse pues la escasez del preciado líquido se convierte en un problema cada día que pasa, informó este martes Nomani a la agencia Ariana.
El alcalde agregó que el nuevo Gobierno de Afganistán planea hablar con las empresas que suministran agua potable para solucionar la escasez, e incluso en días recientes las autoridades tuvieron que transportar agua desde áreas remotas a un costo muy alto.
Según estadísticas de organismos internacionales, solo el 42 por ciento de los afganos tiene acceso a agua potable y de ellos el 27 por ciento a instalaciones de saneamiento.
El Programa Mundial de Alimentos, por su parte, alertó sobre el hecho de que si el acceso al agua no se toma en serio, la probabilidad de una gran hambruna en el país centroasiático aumentará con el paso del tiempo.
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