La iniciativa ‘Me quedo en El Salvador’ partió desde el paso fronterizo de Las Chinamas, a unos 100 kilómetros de esta capital, y la protagonizaron jóvenes renuentes a irse del país, y que demandan proyectos integradores.
Esta suerte de marcha al revés se inspira en las caravanas migratorias que desde finales de 2019 salen de Honduras y El Salvador, y pasan por Guatemala con rumbo a México y la meta de llegar a Estados Unidos.
Según estudios sobre migración, de 200 a 300 salvadoreños abandonan cada día esta nación centroamericana en busca del llamado ‘sueño americano’, pese a los riesgos de la migración irregular.
La Fundación Forever, promotora de esta marcha, aboga por una integración del gobierno, el empresariado y la sociedad civil para apoyar proyectos que permitan a los jóvenes culminar sus estudios y optar a empleos de calidad.
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