El estudio lo desarrolló el hospital Beijing Anding, pesquisó desde 2012 a 73 mil menores de entre seis y 16 años de edad, y detectó en ellos la prevalencia de ansiedad, hiperactividad con déficit de atención, trastorno de oposición desafiante y depresión.
Aparte, ese grupo enfrenta problemas sicológicos como falta de estabilidad emocional y adaptación para el aprendizaje.
En el caso de los universitarios, los trastornos más comunes son ansiedad, depresión y el obsesivo-compulsivo.
Los autores del trabajo alertaron sobre el bajo porcentaje de jóvenes tratados por esas perturbaciones, insistieron en la atención temprana y crear conciencia al respecto, sobre todo en las familias.
China este curso escolar implementó medidas que buscan dar un vuelco radical al sistema educativo, precisamente ante el debate sobre las consecuencias psicológicas de la sobrecarga educativa en niños y adolescentes camino a la universidad.
Ahora los alumnos de primer y segundo grados no tendrán pruebas escritas, mientras los del resto de la primaria solo enfrentarán una al cierre de cada semestre.
En las secundarias solo deberán presentar exámenes a mitad y al final de ambos semestres.
Para todos los casos el Ministerio de Educación ordenó simplificar los contenidos a evaluar, ajustarlos a los conocimientos básicos de cada nivel escolar y disminuir la cantidad de preguntas que requieran respuestas de memoria.
Instruyó también notificar de forma apropiada los resultados de los tests tanto a padres como a alumnos, no darle publicidad o incluirlos en escalafones, ni usarlos para determinar en cual aula debe incorporarse el escolar.
En abril pasado China orientó a las primarias y secundarias reducir las tareas diarias, moderar las de los fines de semana y las vacaciones, y priorizar las actividades físicas, mientras hace algunas semanas prohibió la apertura de más centros especializados en enseñanza extraescolar.
Analistas y medios de prensa saludan las medidas, pues diversas encuestas revelaron que casi la mitad de la población infanto-juvenil no tiene espacio para jugar ni hacer relaciones interpersonales por el exceso de las tareas -especialmente de matemáticas-, y las clases privadas adicionales.
Las investigaciones también coincidieron en las afectaciones al horario de sueño, la frustración en gran parte de los chicos, las crecientes presiones que enfrentan padres e hijos y la adicción a la internet, que también son culpables de un incremento de la obesidad y la miopía en las nuevas generaciones.
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